jueves, 8 de octubre de 2015

Murciélago diurno

Me encontré esto por ahí rondando en mi cuarto. Puede ser de 2012, creo que lo es. Hasta hoy inédito, es uno de mis escritos favoritos.

Soy un murciélago diurno,
Un animal desorientado,
Perdido en el mundo,
Estúpidamente esperanzado

Ah, la luz del sol
-que tantos aman y anhelan-
Me causa dolor,
Despiadada me quema

Papeles rojos,
Sentimientos azules,
Ojos llorosos,
Pensamientos en nubes

Soy un murciélago irónico
Que quiere ser cómico,
Durmiendo en un lugar único,
¡Soy un murciélago impúdico!
Pues hago sentimientos públicos
Y en papel los ubico
Con sentido lírico,
Y quiero hacerlos mágicos,
Y por eso son rápidos

Soy un joven taciturno,
Soy un murciélago diurno

Pensando todo, creo que haría un par de cambios. Quedaría así:

Soy un murciélago diurno,
Un animal desorientado,
Perdido en este mundo,
Estúpidamente esperanzado

Ah, la luz del sol
-Que tantos aman y anhelan-
Me causa tanto dolor
Pues despiadada me quema

Papeles rojos,
Sentimientos azules.
Ojos llorosos,
Pensamientos en nubes

Soy un murciélago irónico,
Que sueña con ser cómico,
Durmiendo en lugares únicos,
¡Soy un murciélago impúdico!
Pues hago sentimientos públicos
Con un sentido lírico
Queriendo hacerlos mágicos
Siempre salen rápidos

Soy un joven taciturno,
Soy un murciélago diurno.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Indeleble

Dejo fluir ríos de tinta,
con tu recuerdo,
manchando mi alma...
                                    ...Y el papel

Tus ojos, tu cabello...
Tinta...
          ...Oscuridad.

Y tú, aquí plasmada,
en un papel -con tinta o carboncillo-
Sempiterna...
                     ...Presente...
... Ausente.

Indeleble.

jueves, 27 de agosto de 2015

Una noche para amantes

Las noches como hoy son perfectas para los amantes.

La luna, casi llena, ilumina el cielo, acompañada de las distantes estrellas.

Hay luz más que suficiente para verse, suficiente oscuridad para la intimidad.

La ciudad calla, extrañamente, y el silencio se apodera de las calles.

Una velada perfecta para una caminata.

Comienzo a caminar, y a silbar. Silbo una melodía conocida, quizá no tan popular ahora como hace diez años, y me dejo llevar por las calles. Mis pies se mueven casi mecánicamente, y mis ojos se mueven hacia arriba y hacia abajo, contemplando desde el asfalto que piso hasta las luces de la ciudad. A lo lejos, un puente se eleva imponente. Sus columnas se iluminan con reflectores que hacen de él un arcoíris nocturno, contrastando con la hipnotizante monotonía de las luces citadinas. Pero lo mejor es, quizás, girarse, y mirar al cielo.

En el firmamento, orgullosa, se encuentra la luna. Brilla como pocas veces lo hace, y se ve aún más brillante por las nubes acompañantes, casi negras, que intentan devorarla. Antes amorfas, pasan a ser la cabeza de un ave de presa, buscando rodear la luna. Fallando, cambian la estrategia, ahora son un triángulo, con un vértice incompleto.

Sonrío y suspiro.

Es una noche perfecta para los amantes: silenciosa, fría, y brillante.

Es una noche perfecta para ti.

jueves, 20 de agosto de 2015

Dinámica

Si algo es dinámico porque produce movimiento, luego, eres dinámica.

Eres dinámica porque me haces comenzar cosas con las que no contaba, o aceleras el proceso. Dinámica, porque generas movimiento en mi.

Y tú, -sí, tú-, también eres dinámica, porque aceleras cualquier proceso que hubiera iniciado, o tú, o tus pares. Me invitas a conocerme mejor, Me mueves.

Dinamismo, posibilidad de movimiento, emociones...
Alegría,
              Culpa,
                         Satisfacción...



                                                        Cariño.

Dinámicas, porque son activas;
Porque al ser, aportan vida.
Dinámicas porque logran afectar mi día
Y emociones, buscando siempre mejoría.

viernes, 24 de julio de 2015

Efímero

Efímero, como tu presencia, así es la hermosura.

Efímero, porque ni siquiera en el recuerdo permaneces concreto.
Esquivo, como eres, vas y vienes
                              Obedeciendo, como siempre
        Sólo a tu parecer.

Efímero y hermoso, visitas orgulloso,
Y pintas el cielo de rojo

Efímero y hermoso,
Mi querido arrebol orgulloso;

Efímero, como tu presencia, así será éste poema.

martes, 21 de julio de 2015

Incertidumbre

Eso eres.

Incertidumbre.

El no conocer, el no saber. El miedo propio de aquello que nos es ajeno. Eso eres, y eso serás. Eres incertidumbre porque nunca sé qué hacer contigo. Nunca sé qué decirte, ni qué quieres oír. Tampoco sé cómo debo actuar, ni cómo pretendes que lo haga.

Pero eso es,
                  la verdad,
                                  una nimiedad.

Eres incertidumbre. No, no. No eres incertidumbre. Eres Incertidumbre. Así, con mayúsculas. Así te bautizo, pues eso eres. Dudas constantes e hirientes, corrientes o no, permanentes.

Incertidumbre.

Que palabra tan linda, ¿no?

Desconocimiento no es. Pero tampoco es, necesariamente, duda. Porque la duda genera hipótesis. Y, de alguna manera, las hipótesis, generan esperanza.

Pero tú eres incertidumbre.

Incertidumbre.
                        Vacío.
                                   Temor.

Eres el temor que tengo al futuro, el vacío que siento cuando no estás, eres la incertidumbre de un futuro y eres lo que sea que me haga moverme en ésa dirección.

Eres la incertidumbre de saber si leerás esto o no.

Eres incertidumbre y dolor, pero eres también esperanza y amor. Y esa, ésa específicamente, es una combinación explosiva.

En
     Átomos
                  Dispersos
    Espero
tu    
         spuesta,
   Re
        greso,
mi amada Incertidumbre.

martes, 24 de febrero de 2015

Clara

¿Sabes? Sé perfectamente que nunca leerás esto. O que si lo haces, no será pronto. De eso estoy seguro porque rara vez cruzamos palabras, aún si cada día que pasa se nos hace más común ese intercambio lejano de aliento sonoro. No sólo eso, sino que, realmente, no nos conocemos. Compartimos un par de horas a la semana,  sabemos el nombre del otro… y ya.

Pero ¿sabes? Tienes la que es, quizás, la sonrisa más hermosa que he visto, si no en mi vida, sí en los últimos años. Y mira que veo muchas sonrisas. Pero eso ya lo sabías. Sabes, al igual que muchos otros, que disfruto mucho de ver distintas sonrisas. La tuya, la de Valentina, la de las Susana, las de Camila, y las de Andrés, Carlos, y Federico –por darte alguno que otro nombre-. Sabes que me encanta ver sonrisas, porque me encanta ver la tuya. Y me encanta cómo te desesperas, sin entender bien por qué te pido que sonrías.

Porque tu sonrisa es, sin lugar a dudas, especial. No sólo por cómo encaja en tu rostro, que lo hace de maravilla, sino porque brilla. Y no como un anuncio de cualquier producto recomendado por nueve de cada diez dentistas. Brilla con un resplandor propio de las maravillas desconocidas. Delicada pero completa, un reflejo de ti.


Sé que no leerás esto. No me importa. Quería escribirte de tu sonrisa. Y acá está. Si de por sí eres bonita, sonriente eres hermosa.