jueves, 21 de julio de 2016

Y qué más da.

¿Y qué más da
Si quiero poner
Mis labios
En tu piel?

¿Y qué más da
Si quiero saber
Cómo se siente
Rozar piel con piel?

¿Y qué más da si tus ojos son azules
O grises, o verdes,
Y los míos café
si con ellos te puedo ver?

¿Y qué más da si quiero recorrer
lentamente
Con mis manos
Cada centímetro de tu ser?

¿Y qué más da si quieres morder
Arañar,gemir o gritar,
Si quieres mi espalda
Con tus uñas marcar?

¿Y qué más da si mi cabello
No es similar al tuyo
si al final del día
se van a mezclar?

¿Y qué más da
si quieres reposar
tu boca en mi cuello
y mis labios saborear?

Y qué más da
Amor mío, qué más da
Sentir que te amo de más
Si vos también me vas a amar.

domingo, 17 de julio de 2016

Llueve

Llueve.

Hoy llueve, hoy llovió.

¿Qué más da si la lluvia está presente o ya pasó?

Las calles están mojadas. El frío cala hasta los huesos. Miro por la ventana. Comienzan a encender las luces en las casas, las farolas en la calle les hacen eco.

Hoy llueve. Hoy llovió.

 El aire tiene un olor único, característico. A pesar de llegar el ocaso, las aves cantan como si fuera el amanecer.

A veces la lluvia evoca tristeza. A veces la lluvia evoca belleza.

¿Qué más da si la lluvia está presente o ya pasó?

Hoy llueve, hoy llovió.

A veces, como hoy, incluso entre la lluvia brilla el sol.

Igual que las aves, para mí amaneció. El sol se abre paso, la primavera sucede al invierno.

Al fondo suena Copenhague.

Después de la tormenta, la calma. La tempestad da paso al silencio, y el silencio, al reinicio. Así es la vida.

¿Qué más da si la lluvia está presente o ya pasó?

Al final, siempre sale el sol

viernes, 8 de julio de 2016

Arreboles pastel

No son siquiera las seis
Y el cielo se viste de arreboles pastel.

Rojos, rosas, naranjas y amarillos,
llevan alegría al corazón de un niño.

Celestiales motas de amarillo
Acercan la luz a cada piso
Que las motas color naranja
Ya han llevado a cada ventana

El gris da paso al azul
Y el pastel da paso el blanco
Me pregunto si habrá aquel
Que no ame los arreboles pastel

lunes, 4 de julio de 2016

Hace rato no te escribo

Sí, a vos.

A vos, que ya no me leés.

A vos, que me sacabas sonrisas cada que hablábamos.

A vos, a quien quise e incluso amé, por quien hubiera dado la vida, hace rato no te escribo. Dejé de escribir, es cierto, pero dejé de escribir porque vos dejaste de responder.

A veces me pregunto cómo estás. Si estás bien, si sos feliz. Si cuando te ves en el espejo decís "Sí, estoy donde quiero estar", o si corrés y llorás. Solías ser buena para eso, para esconderte de vos misma.

Quizás aún lo seas.

No te lo voy a negar, me sigue doliendo que te hayás ido. ¿Para qué? Es obvio que lo hace. Si no, no escribiría estas líneas, no pensaría en vos a ratos. No te añoraría como lo hago.

¡Es que que fuera nostalgia, mujer! ¡Pero no lo es! No puedo recordar un momento bueno con vos sin sentir dolor, ¡ninguno!

Ninguno...

Ninguno, ¿y sabés por qué? Porque te amé.

Sí, a vos. Y vos lo sabías.

Te amaba con locura. Me soñaba a tu lado, despertando y preparándote un desayuno que terminarías comiendo frío porque siempre dormís hasta tarde. O dormías. Ya no sé...

Soñaba con infinitos clichés, con lo más cursi, lo más dulce... soñaba con vos.

Soñaba con que escribiría un libro y te lo dedicaría.

Soñaba, mujer.

Pero el dolor... ¡y que fuera poco! ¡Que fuera poco y pudiera obviarlo! Pero vos sos una espina, un dardo, que te dio por quedar enterrada al lado del corazón, de donde sacarte me mataría y dejarte me hiere.

Una espina... Supongo que es apropiado. Siempre quise darte una rosa... Heh, así nos conocimos, con una rosa. Flores malditas y hermosas, ¿verdad?

Mi primer regalo para vos fue una rosa, y también el que nunca te dí, y que quizás nunca te daré, era otra. Te di dulces, libros, risas, ¡hasta balas!, pero no pude regalarte ésa última rosa.

A veces intento dejar de pensar en vos. En quién sos y qué significás para mí. O significaste. Dejarte guardadita en un rincón de la memoria. Guardada porque aunque quiera, no puedo sacarte. Por eso sigue ahí el separador que me diste, acurrucado al lado de la Maga, porque no puedo verlo sin pensar en vos; por eso no leo a Cortázar, porque sos vos en él, no es él quien habla. Sos vos... Sos vos como sos vos en la poesía que alguna vez escribía y no puedo ni mirar...

Me pregunto si realmente, en algún momento, te dejé de amar.

Pensar en vos es un suplicio. Por eso mismo es que hace rato no te escribo.

sábado, 25 de junio de 2016

Eternidad

A veces no sé
ni me pregunto, siquiera
si la eternidad puede ser
un minuto cualquiera.

Si es algo grande
complejo y misterioso
O si es el momento
que se espera ansioso

Porque es innegable
que no duran lo mismo
las distintas eternidades
para cada individuo.

Es obvio, claro está,
Que no duran lo mismo
Los minutos sin ti
Que los minutos contigo

Y los minutos sin ti son eternos
Cada segundo durando siglos enteros
Y los minutos contigo, efímeros,
Escapan corriendo entre mis dedos

A veces no sé
Ni me pregunto siquiera
Si la eternidad puede ser
Un minuto cualquiera










viernes, 24 de junio de 2016

Fantasmas

Hoy te vi.

Sé que no sos vos. Pero hoy te vi.

Te vi cuando venías caminando hacia mi, oculta en un cuerpo ajeno. En un cabello más claro, en un par de centímetros más. Pero sin duda, eras vos, y no eras.

También cuando quien caminaba era yo, y vos acompañabas a tu no-novio en tu no-cuerpo. No eras vos, pero en ese cuerpo también andabas escondida.

No eras vos. No sos vos.

Soy yo.

Soy yo que no te dejo, que mantengo mi cabeza anclada a tu recuerdo.

Soy yo que veo en otras todo lo que sos, tu rostro, tu cabello y tus piernas. Soy yo quien ve en otras tu forma de caminar y tu cuerpo...

                                               ... tu cuerpo...

Tu cuerpo maldito que invita al pecado, que hace 
estragos en un hombre desdichado .

Sé bien que no sos vos, que no está en ellas mi perdición como sí en ti. 

Sé bien, lo sé -¡puedo verlo!- que no corresponde el cabello, que sus pechos no son los mismos a los tuyos, y que su rostro no brilla de la misma manera que el tuyo cuando sonreís. 

Sé bien que no sos vos, pero hoy te vi.

Y si no te vi a vos, amor, vi tu fantasma.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Incluso los diarios

Todo cambia, todo pasa
Meses, días y años
Todo cambia, todo pasa
Pasa así el calendario.

Todo cambia y es normal,
La vida pasa y pasará
Un día viene y un día se va
El sol se pone tras la ciudad

Se van los amigos,
se mueren los padres,
marchitan las flores,
se caen ciudades...

Todo cambia, todo pasa
Así también cambiamos nosotros
Todo cambia, todo pasa,
Y vos y yo decimos "ni modo".

Todo cambia y nos resignamos
Cuando ayer por menos luchábamos
Vos te vas, y yo me quedo
Intentando inútilmente hacerte un soneto
Vos allá, excusándote, yo acá, preocupándome.
Ira, impotencia y frustración
Son las notas de esta canción
Que danzamos hoy al son del remordimiento
Y mañana al son del dolor

Y qué más da, si todo cambia y todo pasa...

Todo cambia, todo pasa.
Pasan meses, días, calendarios.
Todo cambia, todo acaba.
Acaban incluso los diarios.